Impronta habla de las huellas que la materia y la luz dejan sobre una superficie. Una textura delicada, casi imperceptible, aporta profundidad al color sin alterar su pureza y crea ambientes cálidos, serenos y llenos de sensibilidad. Su relieve acanalado evoluciona desde ritmos compactos hacia trazos más abiertos; al orientar y combinar las piezas, la pared adquiere un movimiento que recuerda la cadencia de las olas. Grandes composiciones botánicas y marinas amplían este lenguaje con una dimensión artística. Impronta convierte así el revestimiento en un recurso para diseñar con emoción, fluidez y libertad.